lunes, 29 de octubre de 2007

Ternura


Miro tus ojos cerrados y veo algo en ellos. Nuestros cuerpos crecen, y eso me asusta, pero un anciano me dijo que nunca llore por envejecer. Así que intento sonreír a la vida y lo que me regala día a día.
Con tu calor la tristeza se congela hasta que el cerebro me entorpece el camino, intento buscar un sendero para llegar a una ciudad donde los ojos no miran con maldad. Pasa el tiempo y no logro conquistarla, eso me preocupa. Mi corazón me hace seguir caminando sin mirar atrás para no ver el fracaso entre tus brazos, quizás sea cobardía o simplemente temor.
Siento que quiero a esa ciudad y vuelvo a intentar el retorno con mucho cariño. Lucho y consigo pasear por sus calles y allí estas tú. Cuando todo parecía imposible la ternura consigue la mágia para disfrutar de el momento más tierno, en donde los pies se calientan con paciencia.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Me alegra un montón que hayas seguidoa adelantetío, yo también voy dando pasos firmes en este largo camino que es la vida.
Un besazo de esta ¿"amiga"?.