
Ha llegado el final del verano y con ello tantas y tantas emociones. Todo comenzó el día que me dijeron de irme a la aventura para descubrir nuevos lugares y nuevas sensaciones que hoy me han servido de tanto. Amistades, vivencias, lugares y sobre todo encuentros…. Qué llegan porque el destino lo quiere.
Sobrevuelas y te pierdes en cielos llenos de nubes que te hacen recordar cada instante vivido. La Naturaleza es la madre tierra quien te regala. La sonrisa de los pájaros que planean aprovechándose del viento, las flores que crecen con la luz del sol, los peces y su forma de descubrir un tesoro en el fondo del Mar. Encantos que solo se siente estando feliz.
Miles de estrellas revolotean por la negra noche, buscando un lugar donde morir, allí nacerá un deseo…..
Ojala que los deseos se hagan realidad, ojala nunca sufras, ojala que la felicidad reine y ojala que la vida se convierta en belleza.
La belleza compartida de la playa de Berria, el “Brusco” monte que tantos secretos guarda. El Sol escondiéndose dibuja una silueta en reposo, el mar y una silla donde ya nadie se sienta. Se despide, nos dice hasta pronto…. Nos deja en las puertas del Otoño y caminando será divino encontrarnos con otra luz.
Mientras escribo escucho “if you wear that velvet dress” de U2. Una canción que me despide de la luz cálida del verano, y me entrega las llaves de calles llenas de hojas muertas para poder ver como caen y crece otra nueva vida.
“Despierta disfrutando del sueño y duerme para poder soñar”. J.Labrador
Foto: J.Labrador